En Wesel, el equipo de ISAR Alemania ensayó una emergencia: búsqueda y rescate tras un terremoto simulado, primeros auxilios y coordinación con la ONU y las autoridades.Wesel, un fin de semana, un supuesto terremoto: Los servicios de emergencia de ISAR Alemania pusieron a prueba sus habilidades en condiciones realistas en la ciudad de Renania del Norte-Westfalia. Organizado por nuestro socio colaborador Casa Apartamento en Voerde, el equipo pasó tres días intensos practicando juntos y preparándose para el próximo despliegue real.
Los perros de rescate dieron el pistoletazo de salida. En un campo de escombros simulado, buscaron sistemáticamente a personas atrapadas, con calma, concentración y fiabilidad. Lo que desde fuera parece casi evidente es el resultado de meses de entrenamiento conjunto entre perro y adiestrador. El entrenamiento en Wesel demostró una vez más lo valiosos que son estos equipos en la primera fase de una operación de rescate: Allí donde la tecnología llega a sus límites, la nariz se abre camino.
En cuanto los perros establecieron contacto, entró en acción el equipo técnico. Con la llamada Searchcam, una cámara de búsqueda flexible que también puede guiarse a través de cavidades estrechas, los servicios de emergencia investigaron la ubicación exacta de las víctimas enterradas. Sólo cuando está claro dónde yace una persona, cómo y en qué condiciones se encuentra, se puede planificar el rescate con seguridad. Este paso suele ser menos espectacular que la propia operación de rescate, pero es al menos igual de crucial.
Con esta información, el equipo de rescate se puso manos a la obra. Paso a paso, las personas atrapadas fueron liberadas de su posición, una tarea exigente desde el punto de vista técnico y físicamente, siempre con la seguridad de todos los implicados en mente. Inmediatamente después del rescate, los miembros del equipo médico se hicieron cargo de los primeros auxilios. En una emergencia, cada minuto cuenta, y eso también hay que practicarlo.
Paralelamente a los acontecimientos en el lugar de despliegue, la Oficina sobre el terreno entrenó una habilidad que a menudo se subestima en la gestión internacional de catástrofes: la comunicación con las estructuras de la ONU y las autoridades locales sobre el terreno.



