Hace unas semanas, las cosas se pusieron realmente emocionantes en Liverpool: el Equipo Internacional de Búsqueda y Rescate del Reino Unido (UK ISAR) organizó un curso internacional especial sobre un tema que salva vidas en operaciones de socorro en catástrofes: la entibación de madera.
Durante cinco días, socorristas experimentados de varios países se formaron en el National Resilience Centre of Excellence. Gerd y Levi, de ISAR Alemania, también estuvieron allí: Gerd Federer y Levi Martin. Ambos aportaron su amplia experiencia en misiones internacionales y participaron activamente en el intercambio profesional con colegas de todo el mundo.
¿Qué ocurre realmente en un curso como éste?
No hay que imaginárselo todo como una lección árida. Al contrario: practicaron en escenarios de escombros realistas, como los que se producen tras terremotos, explosiones o daños graves en edificios. Paredes inestables, techos derrumbados y cargas pesadas por todas partes: situaciones en las que cada movimiento tiene que ser perfecto.
Los participantes aprendieron a estabilizar con seguridad esos edificios antes de poder rescatar a las personas de entre los escombros. Sin esta estabilización, cualquier movimiento podría desencadenar nuevos derrumbes, lo que supone un enorme peligro para las víctimas y los servicios de emergencia.
Apuntalamiento: explicado de forma sencilla
Apuntalar significa simplemente sostener y asegurar. Si un edificio está dañado y corre peligro de derrumbarse, los socorristas instalan soportes dirigidos para sostener paredes y techos. El apuntalamiento de madera implica el uso de madera. Vigas, tablas y cuñas se ensamblan de forma que puedan absorber y transferir cargas. La madera tiene ventajas decisivas: Es estable, fácil de conseguir y puede adaptarse rápidamente. Además, suele advertir a tiempo de la sobrecarga mediante grietas o deformaciones visibles, lo que constituye un importante factor de seguridad en el uso.
Por qué son tan importantes estos cursos
El curso avanzado estaba dirigido a profesionales que ya tenían mucha experiencia. Se centró en situaciones de daños complejos, decisiones difíciles bajo presión de tiempo y trabajo en equipo.
El intercambio internacional fue especialmente valioso. Se reunieron diferentes experiencias operativas, y esto es precisamente de lo que se beneficia la ayuda mundial en caso de catástrofe. La presencia de Gerd Federer y Levi Martin, de ISAR Alemania, puso de relieve la importancia de esta colaboración. Porque cuando se derrumba un edificio en algún lugar del mundo, hay una cosa que cuenta por encima de todo: estar preparados juntos, a veces con nada más que madera, conocimientos y trabajo en equipo.



